En estos días, el caos social se ha generado de manera estrepitosa, lleno de rumores, descalificaciones y declaraciones polarizadas, es cuando la palabra intolerancia se ha convertido como garrapata, y recibe nuevos aportes de la política demagógica mexicana para engordarla aún más. Con solo repasar los diarios y recordar los noticieros para que aparezcan palabras e imágenes que ilustren lo afirmado…”Ganar o morir”, sería la síntesis de esta escalada de intolerancia, cargada de prejuicios, y discordias, pero también de acuerdos.
Quiero dejarles mi opinión sobre el tema, la Tolerancia, un punto de vista que arrojan luz sobre la intolerancia instalada y abultada.
Desde El Palco Virtual…
No es necesario ser un genio para darme cuenta que la sociedad actual, busca una felicidad rodeada de la mayor cantidad posible de lujos que una persona ostente, así como en la cantidad de "amigos”, reales o ficticios que tenga o “disponga”.
No hablo en plural, pero este “entremés” no está dirigido a la borregada putrefacta que etiquetamos vulgarmente como sociedad. Está dirigido al lector sensato y de amplio criterio, sin paradigmas ni autocensura, al que construye en conocimiento.
Las redes sociales como Facebook (aunque dije que no iba a dar ejemplos, lo haré pues muy mi blog) es el vivo reflejo de intolerancia de una sociedad incapaz de subir las escaleras de un edificio de 100 pisos y observar desde lo alto, las diferentes perspectivas, de manera objetiva (si la encuentran) y con el respeto que se merecen las ideas de otros.
En “La Casa de Los Espejos”, desde las entrañas de la red social virtual que nunca duerme, estoy hablando aún de Facebook, veo muy difícil controvertir. En México, particularmente en Nayarit, quienes opinamos diferente al gobierno, somos tildados de desenfrenados antipatriotas y de locos por la gente que, por miedo a ver las cosas de otra manera y ver que es posible crear un mundo mejor, se rehúsa a reconocer las virtudes y defectos, que como una cuña, está partiendo el árbol, sin que nadie diga nada.
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Es increíble como algunos temas, con errores y aciertos, se discuten con algunas personas que pierden los estribos cuando ven que no hay argumento posible para defender su punto de vista. Falta de tolerancia y el derecho a la Libre Expresión han arrasado con naciones enteras en la antigüedad, hoy parece que un “Karma” nos asecha.
¿Es esto lo que llamamos una sociedad civilizada? ¿Ir por ahí despotricando de alguien sólo porque dijo algo que no caló bien entre la borregada (léase sociedad), porque su partido político tenía un color diferente?
¿La Guerra de quién?
Anótese, que esas cosas se vienen dando desde hace mucho. De no ser así, las guerras no estarían plasmadas en libros de historia, lo que me sorprende es que pretendamos seguir siempre por esa misma senda, a pesar de haber expandido nuestra propia luz (inteligencia y creatividad a niveles inimaginables), al contrario, parece que con cada invento la gente se hiciera más cínica, insoportable y cabeza hueca, hasta el punto de llegar a matar a quien piensa diferente a él.
Ya ni le sigo porque pareciera que estoy lavando los platos limpios. Subrayar, que la tolerancia está en vía de extinción, y cuando desaparezca totalmente, las matanzas y las guerras civiles estarán a la orden del día, revisemos nuevamente nuestros libros de historia para que no se nos olvide, observemos y escuchemos con paciencia y respeto; discutamos sin perder el control.
A buen entendedor, pocas palabras…
*El Ex Embajador Argentino ante la UNESCO, Gustavo Carballo dijo en una ocasión lo siguiente:
“Hace poco menos de cinco siglos Ginebra era gobernada por la mano férrea de Calvino. Creía que las más siniestras influencias de Satán actuaban sobre los hombres y había que dominarlas imponiendo a sangre y fuego la Ley de Dios. Un poco conocido humanista, Sebastián Castalion, horrorizado por la quema a fuego lento de un hereje, publicó en imprentas clandestinas un notable Manifiesto de la Tolerancia. Era un conmovedor llamado a la convivencia entre los hombres. Condenando a quienes querían imponer sus convicciones desde el poder comenzó con una frase desafiante: "Matar a un hombre en apoyo de una doctrina es sólo matar a un hombre". Nuestra pobre, joven y prematuramente decadente Argentina vive horas difíciles. Quisiéramos no se conviertan por nuestra insensatez en horas de luto”.
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